La disciplina es una palabra que a la mayoría de las personas nos disgusta, nos parece desagradable y la rechazamos. Sin embrago, cuando se trata de hablar de otros la usamos para explicar porque nuestro hijo no obtiene los resultados académicos esperados, o para explicar porque: la secretaria, el plomero, el jefe, el albañil, etc., no cumplen con su trabajo de manera cabal y responsable. Nos es fácil ver que la disciplina es necesaria y que las otras personas carecen de ella.
La disciplina es simplemente el desarrollo de hábitos y rutinas que nos permiten lograr nuestros objetivos. A lo largo de nuestras vidas nos vemos rodeados de circunstancias donde la disciplina juega roles importantes y por alguna misteriosa e irónica razón la mayoría termina sintiendo un gran rechazo por la disciplina.
La disciplina es un acto de orden, de desarrollo de hábitos y creación de rutinas, pero lo más importante lo obviamos, la disciplina es un hermoso compromiso con la persona más importante de nuestras vidas y esa persona somos nosotros mismos. Pero en ocasiones por un empleo o por una pareja dejamos de lado ese compromiso con nosotros. Es entonces cuando inconcientemente dejamos de lado nuestras rutinas y hábitos olvidándonos de nosotros mismos.
Por todo lo anterior debemos ver la disciplina desde el compromiso con nosotros, desde el hecho de que cuando trabajamos la disciplina en nuestras vidas nos manifestamos amor infinito y nos garantizamos éxito y con ello nos proporcionamos felicidad.
La disciplina no debe ser más un problema, necesitamos solo tener en claro que la disciplina será un medio para que logremos un nivel de satisfacción en nuestras vidas que debe hacernos felices, debe ser un medio para que podamos dar un buen uso a nuestro tiempo y así poder lograr todo lo que hemos deseado. Por ejemplo muchos hombres decimos que porque nos casamos dejamos de estar delgados o que como nos casamos, ya más nunca volvemos a estudiar, o que no pudimos hacer karate en la noche, etc., la realidad es que nunca hicimos un plan de trabajo, nunca establecimos metas, objetivos, logros, plazos, compromisos, etc., y muchísimo menos pensamos en la disciplina, rutina o hábitos. Ya hemos dicho que a disciplina es un acto de amor y compromiso con nosotros mismos. Para darle un uso práctico debemos definir lo que deseamos lograr. Digamos que después de casarnos hace cuatro años, ahora tenemos seis kilos de más.
El compromiso es sencillo, es con nuestro bienestar nuestra salud. ¿Qué necesitamos? Una hora diaria. Esta hora podría ser levantarnos una hora antes en la mañana o buscar esa hora en cualquier momento de la tarde. La función de la disciplina debe ser, ayudarnos a sostener el compromiso, establecer la rutina, ayudar a la creación de los nuevos hábitos que nos ayudan con los cambios de conducta.
El hecho de que queramos utilizar la disciplina a nuestro favor no implica que sea fácil, solo que debe ser constante, conciente y consistente. Para eso debemos monitorear constantemente lo que funciona y lo que no. Por ejemplo se decidimos establecer nuestra rutina de ejercicios en las tardes, pero durante las primeras dos semanas solo hemos logrado cumplir con ella durante tres días, como consecuencia de que nos es imposible salir de nuestro trabajo a una hora fija dado que siempre ocurren imprevistos. En este caso no vamos a pensar primero: no podemos hacer ejercicios porque el trabajo es más importante. El trabajo nos proporciona satisfacciones y el dinero para cubrir nuestras necesidades pero nunca puede ser más importante que nosotros mismos. Segundo: no vamos a seguir subiendo de peso y perjudicando nuestra salud porque no tenemos tiempo en las tarde. Tercero: no nos vamos a dar por vencidos.
La solución es sencilla a primera hora de la mañana haremos ejercicios, luego tomamos una ducha y seguimos nuestra rutina habitual lo más importante es que recordemos siempre que el compromiso más importante es con nosotros que somos la persona más importante que sin nosotros nuestra vida no tendría sentido. En el proceso de mejorar nuestras vidas y de cumplir con nuestras metas debemos monitorear y corregir los errores y reajustar el plan siempre para mejorar.
Para bajar de peso podemos tener una tabla donde procesamos datos y ellos nos permiten algunas cosas fundamentales:
1.- La meta que necesitamos alcanzar
2.- Revisar nuestro progreso
3.- Corregir errores o tomar medidas cuando sea necesario de forma oportuna y eficiente
Ese gráfico, tabla o registro debemos tenerlo en un lugar visible donde podamos revisarlo con frecuencia. Ejemplo: en el desktop de nuestra computadora, del teléfono o en el espejo de nuestra habitación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario