viernes, 25 de mayo de 2012

El síndrome del 'no me gusta'

Tendemos a quejarnos, sobre todo en estos tiempos críticos. De hecho, nos quejamos de nuestros empleaos porque nuestro salario es muy bajo y luego nos quejamos del carro, la casa, nuestra pareja, nuestra ropa, nuestro aspecto o cualquier cosa.


A esto le llamo el síndrome del ‘no me gusta’ ¿pero que es lo más molesto de este síndrome?


No somos responsables por ninguna de las cosas que no nos gustan y no hacemos nada para cambiarlo. Esas cosas llegan a nuestras vidas y no nos gustan y punto. Por ello, siempre vamos a la iglesia cada semana pidiendo a dios su ayuda divina, para ayudarnos a lograr lo que queremos, no sabemos claramente que es pero sabemos que lo que tenemos no nos gusta. Quizá esperábamos estas líneas o talvez que nuestra madre o padre, o un hermano o hermana nos digan que hacer para cambiar las cosas.


Los únicos capaces de hacer algo, somos nosotros, debemos creer en nosotros mismos, darnos cuenta de nosotros y solo nosotros podemos hacer algo para cambiar nuestras vidas somos los únicos responsables del éxito o fracaso que podamos lograr. Sea lo que sea con eso aprenderemos, nuestra vida es nuestra y solo nuestras decisiones podrán hacer la una buena o mala vida. Solo nuestra actitud puede llevarnos al éxito, si sabemos que queremos y vamos por ello, solo podremos lograr lo que queremos y nada más.


No esperemos ni un segundo mas, nadie puede hacerse responsable de nuestros actos y nuestra vida. Dios no es responsable por lo que nos suceda. Parémonos frente al espejo y comencemos nuestro proceso de toma de decisiones. Tomemos decisiones de vida y de felicidad.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Romper con el pasado



En ocasiones nuestras experiencias del pasado nos generan daños que son muy difíciles de borrar, incluso en algunas oportunidades el tiempo en lugar de sanarlas, las agrava. Se transforma en dolores físicos, en conductas impropias, malos hábitos e inclusive vicios a los que nos les encontramos explicación. El pasado, nuestra infancia, nuestra adolescencia, el entorno, el país, nuestro lugar de origen, todos nos enseñan cosas que asimilamos y utilizamos, muchas veces de manera inconsciente.

Por lo general, hay conductas que nos desagradan, cosas que nos disgustan a nosotros o a nuestros padres, abuelos, hermanos, otros familiares, maestros y amigos. Cosas que criticamos y detestamos en el pasado y ahora que somos adultos, repetimos esas conductas o patrones inconscientemente.

Lo que podemos hacer para liberarnos de esas conductas de dolor, comienza por reconocer cuales son las cosas que siempre hemos dicho odiar y a partir de allí revisar cuales son esos patrones de comportamiento que ahora estamos repitiendo. No es sencillo asumir que repetimos conductas que no nos agradan en otras personas, como el maltrato, la manipulación, la victimización, etc. Sin embargo, solo asumiéndolo como la verdad, como el camino a la liberación, como un proceso natural de aprendizaje y maduración que yo necesito, podremos librarnos de ellas gradualmente y alcanzar nuestra meta de vida intensa, con mejores resultados de éxito y mayor felicidad.

El secreto para alcanzar la vida que deseamos yace en hacer un compromiso con nosotros. Reconocer el ‘YO’ actual y encaminarnos hacia el ‘YO’ que deseamos ser, que será el producto de nuestro trabajo: disciplinado, consiente, sincero y constante. Por ejemplo, si nos quejamos mucho, y siempre los culpables de nuestro fracaso o mala suerte son otras cosas o personas, debemos trabajar en nosotros mismos. Debemos hacer un compromiso consiente por disminuir las quejas radicalmente y comenzar un proceso de introspección desde la sinceridad, revisando donde están nuestras fallas, para asumir nuestras responsabilidades en lo que hacemos para obtener los resultados que hemos venido alcanzando. Para ello, podemos contar con un coach personal, con un sistema de monitoreo y refuerzo o simplemente una estrategia personal que te permita ser constante, disciplinado y consiente paso a paso, a lo largo del proceso de cambio.

Un proceso de cambio de conductas no es sencillo, amerita un gran nivel de compromiso personal, objetivo y disciplinado, teniendo en cuenta, la necesidad de crear nuevas rutinas y hábitos. Esto debemos lograrlo de forma placentera y sencilla. De una manera que produzca bienestar, diversión y felicidad, inclusive que en ocasiones nos haga reír. Eso lo logramos con un buen plan y con monitoreo como hemos dicho. Un hábito se crea en unos veintiún días aproximadamente y esto acompañado de un buen monitoreo puede ayudarnos a mantener buenos niveles de motivación. Necesitamos estimularnos, recordar frecuentemente lo que debemos hacer, para ello podemos utilizar: etiquetas de recordatorio, la tecnología a nuestro alcance, calendarios de los correos electrónicos del celular, computadores personales, tablets, etc. Pida ayuda a amigos y familiares, crea una tabla de tu progreso para que observes como vas llegando a tu meta. Todo esto nos permitirá enfocarnos en nuestra meta y no desviarnos del camino. El buen monitoreo garantiza el éxito en la creación de hábitos y rutinas que nos ayuden a crear nuevas conductas que nos hagan mejores personas y más felices.

Comprometernos con nuestra felicidad.

Cuando uno desea ser realmente feliz, desde lo más profundo del corazón. Debe hacer algunas cosas muy sencillas dentro de si. La primera sería buscar todo lo que nos hace sufrir y comenzar a erradicarlo de nuestras vidas. Podemos comenzar por dejar de buscar soluciones externas a nuestros problemas. Las soluciones están solo dentro de nosotros, de esta manera tomamos el control de de las situaciones, sólo tu produces los cambios, sí estás mal sólo tú puedes ponerte bien, sí otra persona lo hace por ti, le entregas tu poder. Si tienes un problema sólo tú puedes solucionarlo y de no ser así, no tienes el control y debes enfocarte en lo que sí puedes controlar. Ser feliz no es una opción, ni tampoco una cosa de la vida o el destino, es una decisión asumida desde un compromiso contigo mismo(a) de que no le entregarás tu poder creador a nada o a nadie, de que la felicidad es el resultado de tu modo de vivir la vida y que tu has decido recorrer el camino del éxito, el desarrollo, el crecimiento humano y la alegría, sin una sola duda en tu corazón ya que cada una de ellas se fueron desvaneciendo a medida que trabajabas en ti y en tu desarrollo humano, personal y espiritual, al descubrir que no eras una maquina de pagos o de hacer dinero, ni de trabajo sin descanso, sino que eres una persona con virtudes y defectos, dispuesta a ser feliz, a dar a los demás, a conseguir sus sueños sin hacer daño a otros en el proceso, desde la felicidad, el regocijo y el amor. Es así como nos convertimos en una fuente inagotable de amor y felicidad. Que trata a todos los seres vivientes con amabilidad y por ello recibe lo mismo. Al dar amor uno recibe amor, al dar sonrisas recibimos sonrisas. Regalemos más sonrisas para hacer un mundo mejor. Seamos felices.

martes, 8 de mayo de 2012

Lograr lo que queremos.



A lo largo de nuestras vidas estamos constantemente inundados de deseos, ambiciones, sueños y aspiraciones. Todos los días somos bombardeados por la sociedad y los medios de comunicación d una gran cantidad de información y publicidad que nos hacen desear cosas y personas. También desde muy pequeños la sociedad y nuestras familias nos enseñan y nos crean hábitos en lo que se refiere a desear cosas. También aprendemos las formas en las que podemos conseguir lo que deseamos, especialmente cuando eso que deseamos podemos conseguirlo de los demás.

A medida que crecemos y cambiamos vamos ganando y perdiendo en el juego de desear. Por ejemplo queremos un novio o novia, o queremos estudiar tal o cual carrera universitaria o conseguir un empleo. Sin amargo, a veces no logramos lo que queremos y es allí donde comienzan los problemas. Nos enojamos, no cegamos por la rabia, maldecimos, culpamos a otras personas de nuestra suerte, maltratamos a otros por nuestra mala racha. Parecemos un volcán a punto de hacer erupción. No entendemos que a veces se gana y otras veces se pierde, pero lo más importante es que no nos damos cuenta de que a veces ganando, estamos perdiendo y de que otras veces cuando perdemos salimos ganando. No es un trabalenguas, veamos un ejemplo: una empresa no te contrata pero contrata a la persona que estaba a tu lado en la entrevista, un amigo que estudió contigo en la universidad y que es tu amigo o amiga, al cabo de unos años tu amigo o amiga está en el mismo puesto ya que es una empresa con pocas oportunidades de ascenso y tu ya en otra empresa que tenía menos perspectiva estas en una posición de alto ejecutivo y con el triple del salario. En un caso como ese perdiendo ganamos, pero eso no significa que debemos utilizar este ejemplo como literal y justificarnos en él o consolarnos. Este es sólo un ejemplo.

Lo que debemos aprender es a ser buenos jugadores y para ello primeramente debemos saber que a veces se gana y a veces se pierde, que cuando algo no sale como queremos, no debemos culpar a otros sino que por el contrario debemos analizarlo para ver donde nos equivocamos y aprender de nuestro error con responsabilidad. El secreto está en que hasta para perder se necesita un método, uno que nos ahorre dolor y rabia. Asumir que o siempre ganamos, que como seres humanos cometemos errores y que por fortuna esos errores nos hacen aprender muchísimo. Entonces debemos ser buenos perdedores, sin embargo el ser buenos ganadores es mucho más importante, sabiendo que un triunfo es la recompensa a un trabajo bien hecho. Que seguramente otras personas estaban compitiendo contigo y tu ganaste porque utilizaste mejor las herramientas producto de las experiencias y los aprendizajes por los que has pasado. Que esas personas que están al lado tuyo deben sentirse mal producto del fracaso y nuestra actitud podría fácilmente afectarlos o ser una escusa para no ser responsables de sus resultados. En consecuencia, es nuestra responsabilidad ser humildes y sencillos, amables, generosos y en extremo educados y agradecidos con nuestros competidores ya que gracias a ellos estamos aprendiendo y viviendo experiencias que nos nutren y deben convertirnos en mejores seres humanos.

Otro paso muy importante en este proceso de lograr lo que queremos es tener en claro con quién competimos y con qué lo hacemos, ya que competimos contra nuestras actitudes, para romper con los hábitos y rutinas que van en contra de las personas de éxito que queremos ser. Nuestro contendor somos nosotros mismos, nuestros EGOS. Cada día debemos hacer todo lo humanamente posible por ser mejores que nosotros mismos.

Debemos tener una actitud apropiada, para ser buenos triunfadores, debemos ser respetuosos, generosos, gentiles, seguros de nosotros mismos y agradecidos del mundo de las personas, la vida, la salud, el aire y todos seres vivos sobre la tierra. Aun más importante es el diálogo con uno mismo. Ser capaces de analizar nuestras acciones, decirnos la verdad, ser objetivos con nosotros mismos, asumir nuestra responsabilidad en cada cosa que hacemos. Tomar las riendas de nuestras vidas y con ello andar el camino que nos libra del dolor, del autoengaño y del sufrimiento que nos estancan, para enrumbarnos hacia a felicidad total.

Lograr el éxito es posible


Lograr el éxito es factible

Hola nuevamente, me contenta mucho que te estés tomando el tiempo de leer lo que he escrito para ti y que podamos reflexionar juntos, durante algunos minutos y de manera sencilla. Gracias por recibirme y aceptar mis experiencias. También te doy gracias por ayudarme a lograr mis metas, mundanas y espirituales. Si sientes un poco de estrés, relájate, respira, has unos estiramientos y vuelve con la mente abierta para leer este pequeño texto. Si tienes dudas o preguntas, contáctame, con gusto dedicaré algo de tiempo necesario para ayudarte a aclarar las dudas que tengas.

Este blog está creado para ayudarte a ver la felicidad como algo alcanzable y permanente. En el camino recorrido he pasado por mis altos y bajos, pero luego de 18 años de trabajo constante y paciente, me siento un aprendiz que va por el camino correcto. En uno de mis mensajes de twitter escribí: ‘la verdad nos libera y nos libera tanto que debemos comenzar por decírnosla a nosotros mismos y aceptarla por completo. De esa manera, podremos conocernos a nosotros mismos de manera profunda y perfecta, solo así podremos comenzar nuestro andar hacia la felicidad plena.’ A continuación conozcamos cuál es el efecto liberador de asumir una verdad.

En esta oportunidad, me encantaría que habláramos de los cambios que tuve que realizar en mi vida para dejar de tener conductas que me alejaban del éxito. Yo nací en una familia de clase media baja, mi madre era la única con un título universitario y el resto de mis familiares eran trabajadores, algunos tenían buenos empleos pero tenían conductas que no los ayudaban a surgir. Por el contrario, tenían conductas que los llevaban a fortalecer una serie de malos hábitos. Creía que la única forma de salir adelante era con un gran negocio o con un golpe de suerte que diera el cambiazo de un solo golpe. Lo más positivo que aprendí de todo eso, fue la esperanza. Por otro lado, mi abuelita se quejaba siempre de la suerte que había tenido en la vida y de las cosas tan difíciles por las que tuvo que pasar y como le habría gustado que todo fuera diferente. En ese ambiente crecí y aprendí muchas de esas conductas y hábitos, los cuales experimente durante años, obteniendo lo mismo que mis familiares y haciendo lo mismo que ellos, quejarme y victimizarme. Sin embargo, algo dentro de mí, me decía que podría romper con eso, que era cuestión de tiempo. Desafortunadamente, no sabía ni cómo, ni cuándo.

Para mí, yo solo era más que una victima de mi entorno y de sus circunstancias, constantemente estaba compitiendo con las personas, tenía una actitud despótica porque me creía mejor que todos y consideraba que merecía estar en la cima. Notaba lo mal que hacían su trabajo, todos los que estaban a mi alrededor y de todos los errores que cometían, no dejaba pasar por alto lo mediocre que eran. Me victimizaba cuando los profesores mostraban preferencias por ellos, no entendía que mis superiores hiciesen lo mismo. Eso me negaba la oportunidad de crecer y de surgir. Nunca obtenía el reconocimiento que deseaba. Siempre era culpable alguien más. Hoy día puedo decir esto, pero te juro que durante años, estuve en la negación, así como otros dirán que sólo su jefe es culpable, porque es una mala persona. Además, mis amigos del trabajo también eran victimas, se sentían heridos, menos preciados y abusados, juntos alimentábamos nuestros egos diciéndonos que merecíamos algo mejor y no éramos reconocidos, otros de mis amigos eran, precisamente, los que no eran muy buenos trabajadores, todo debido a ese enfermizo complejo de superioridad que creaba una inmensa necesidad de alimentar mi ego y sentirme mejor que los otros.
Así que mi primera nueva conducta debía ser; ver las cosas con los ojos de la realidad, es decir, enfrentarme a la verdad y comenzar a ser amable con todas las personas. Siendo gentil y tratando bien a todas las personas, te sientes menos tenso y puedes establecer mejores lazos comunicacionales en tu ambiente laboral.

La segunda conducta a cambiar era ser más positivo, dejar el pesimismo y la negatividad de lado, viendo lo bueno de todo lo que vives y aprendes en el trabajo, que de seguro te servirán en algún momento en el futuro, cuando tengas una mejor posición, o simplemente, el día que cambies de empleo.

Continuando con la narración, recuerdo bien como solía presumir delante de todos, mi éxito económico, ya que tenía un pequeño negocio fuera de mi trabajo. En líneas generales, me iba muy bien, gastaba exorbitantes cantidades de dinero en cosas superfluas y fui llegando a un punto en el que un pequeño inconveniente de negocios me sumió en cuentas por pagar y me hizo perderlo todo.

Por lo tanto, el tercer comportamiento nuevo que me tocó aprender fue administrar mejor mis recursos. Si tienes un pequeño negocio adicional a tu trabajo, sigue adelante, de seguro tendrás todo el éxito si trabajas duro, pero sobre todo, si controlas bien tus gastos. Haciendo primero lo pequeño, pasando por lo modesto hasta llegar a lo más grande.

Otro recuerdo, es lo recurrente de mis actitudes agresivas, todo lo resolvía con agresividad, gritos, insultos o incluso a las manos. Con ello, posiblemente solucionaba un problema pero generaba uno peor.

La siguiente nueva conducta por aprender fue controlar mi temperamento y transformarme en una persona pacifica y respetuosa de todo los seres vivientes, que comenzara a tratar a todas las personas de forma cortés. Esto no significa que si una persona me cobra de más en el supermercado yo no voy a reclamar lo justo, sino todo lo contrario, uno comienza a hacer valer sus derechos de una manera mas eficiente, basado en el respeto y la firmeza. Si el mal entendido no se arregla, siempre podemos ir a otro lugar, quizá sea mejor para nosotros ir a un nuevo lugar donde podríamos conseguir algo o alguien que traiga cosas buenas a nuestra vida.

Otra situación que recuerdo, es que nunca aceptaba las opiniones de los demás, sólo debía hacerse lo que yo decía y como yo lo decía. Yo era un sabelotodo, no podía admitir que no sabía algo o que alguien supiese o hiciese las cosas mejor que yo. Eso era simplemente inaceptable. Por tanto la conducta a aplicar sería hacerme flexible, aceptar que todos somos parte de un todo y que en algún momento podríamos ayudarnos mutuamente ya que las metas comunes son las mas importantes.

Por último, tenemos esa enfermiza competencia con todo y con todos. Nunca hice algo para perjudicar a otros, pero acusaba a todo el mundo de hacérmelo a mí, de ponerme el pie para tumbarme y hacer cosas para dañarme. Tenía un complejo de persecución. Todos eran mis rivales y por tanto yo quería ser el mejor. Hoy día, sé que sólo debo competir con ese hombre que veo en el espejo del baño todas las mañanas.

Conducta numero seis: tu única competencia eres tú mismo. Tienes que ser mejor que tú. Que ese tú que viste ayer, asume el compromiso de ser mejor cada día, eso te permitirá estar en un mundo mejor y mejorar tu entorno. Tu único punto de comparación es el tu de ayer.

Para terminar con estas líneas, que espero te sirvan mucho, quiero mencionar otro de mis twits recientemente enviados. Dice: ‘la vida no se trata de encontrarte a ti mismo, sino de crear un tú único y maravilloso...’ yo espero que este conocimiento que he compartido contigo te sea útil para lograrlo.

Se feliz amig@ :).

martes, 1 de mayo de 2012

La disciplina

La disciplina es una palabra que a la mayoría de las personas nos disgusta, nos parece desagradable y la rechazamos. Sin embrago, cuando se trata de hablar de otros la usamos para explicar porque nuestro hijo no obtiene los resultados académicos esperados, o para explicar porque: la secretaria, el plomero, el jefe, el albañil, etc., no cumplen con su trabajo de manera cabal y responsable. Nos es fácil ver que la disciplina es necesaria y que las otras personas carecen de ella.

La disciplina es simplemente el desarrollo de hábitos y rutinas que nos permiten lograr nuestros objetivos. A lo largo de nuestras vidas nos vemos rodeados de circunstancias donde la disciplina juega roles importantes y por alguna misteriosa e irónica razón la mayoría termina sintiendo un gran rechazo por la disciplina.

La disciplina es un acto de orden, de desarrollo de hábitos y creación de rutinas, pero lo más importante lo obviamos, la disciplina es un hermoso compromiso con la persona más importante de nuestras vidas y esa persona somos nosotros mismos. Pero en ocasiones por un empleo o por una pareja dejamos de lado ese compromiso con nosotros. Es entonces cuando inconcientemente dejamos de lado nuestras rutinas y hábitos olvidándonos de nosotros mismos.

Por todo lo anterior debemos ver la disciplina desde el compromiso con nosotros, desde el hecho de que cuando trabajamos la disciplina en nuestras vidas nos manifestamos amor infinito y nos garantizamos éxito y con ello nos proporcionamos felicidad.

La disciplina no debe ser más un problema, necesitamos solo tener en claro que la disciplina será un medio para que logremos un nivel de satisfacción en nuestras vidas que debe hacernos felices, debe ser un medio para que podamos dar un buen uso a nuestro tiempo y así poder lograr todo lo que hemos deseado. Por ejemplo muchos hombres decimos que porque nos casamos dejamos de estar delgados o que como nos casamos, ya más nunca volvemos a estudiar, o que no pudimos hacer karate en la noche, etc., la realidad es que nunca hicimos un plan de trabajo, nunca establecimos metas, objetivos, logros, plazos, compromisos, etc., y muchísimo menos pensamos en la disciplina, rutina o hábitos. Ya hemos dicho que a disciplina es un acto de amor y compromiso con nosotros mismos. Para darle un uso práctico debemos definir lo que deseamos lograr. Digamos que después de casarnos hace cuatro años, ahora tenemos seis kilos de más.

El compromiso es sencillo, es con nuestro bienestar nuestra salud. ¿Qué necesitamos? Una hora diaria. Esta hora podría ser levantarnos una hora antes en la mañana o buscar esa hora en cualquier momento de la tarde. La función de la disciplina debe ser, ayudarnos a sostener el compromiso, establecer la rutina, ayudar a la creación de los nuevos hábitos que nos ayudan con los cambios de conducta.

El hecho de que queramos utilizar la disciplina a nuestro favor no implica que sea fácil, solo que debe ser constante, conciente y consistente. Para eso debemos monitorear constantemente lo que funciona y lo que no. Por ejemplo se decidimos establecer nuestra rutina de ejercicios en las tardes, pero durante las primeras dos semanas solo hemos logrado cumplir con ella durante tres días, como consecuencia de que nos es imposible salir de nuestro trabajo a una hora fija dado que siempre ocurren imprevistos. En este caso no vamos a pensar primero: no podemos hacer ejercicios porque el trabajo es más importante. El trabajo nos proporciona satisfacciones y el dinero para cubrir nuestras necesidades pero nunca puede ser más importante que nosotros mismos. Segundo: no vamos a seguir subiendo de peso y perjudicando nuestra salud porque no tenemos tiempo en las tarde. Tercero: no nos vamos a dar por vencidos.

La solución es sencilla a primera hora de la mañana haremos ejercicios, luego tomamos una ducha y seguimos nuestra rutina habitual lo más importante es que recordemos siempre que el compromiso más importante es con nosotros que somos la persona más importante que sin nosotros nuestra vida no tendría sentido. En el proceso de mejorar nuestras vidas y de cumplir con nuestras metas debemos monitorear y corregir los errores y reajustar el plan siempre para mejorar.


Para bajar de peso podemos tener una tabla donde procesamos datos y ellos nos permiten algunas cosas fundamentales:
1.- La meta que necesitamos alcanzar
2.- Revisar nuestro progreso
3.- Corregir errores o tomar medidas cuando sea necesario de forma oportuna y eficiente

Ese gráfico, tabla o registro debemos tenerlo en un lugar visible donde podamos revisarlo con frecuencia. Ejemplo: en el desktop de nuestra computadora, del teléfono o en el espejo de nuestra habitación.