Ser budista es una cuestión simple, sólo requiere estudio y la decisión concienzuda de aceptar el budismo como modo de vida, aceptar y vivir cada día en las tres joyas, El Buda, El Dharma y La Sangha o comunidad budista. Sin embargo, una de las cosas que las personas ven como más difícil es aquello de la búsqueda al desapego, nuestra exploración interna para librarnos de ataduras que eventualmente nos llevan a la cesación del sufrimiento. Las personas basadas en sus experiencias personales me preguntan si eso es posible, dado que en ocasiones piensan que es que en realidad el desapego es total, dado que las personas en nuestras vidas diarias tendemos a ser extremistas, creemos que debemos dejar de sentir amor por nuestros familiares y amigos y las cosas que ellos vivan o les sucedan deben dejar de importarnos o que ya no debemos trabajar y nuestros familiares o hijos ya no podrán depender de nosotros o que debemos hacer meditación durante 12 horas al día y por lo tanto no podemos dedicarnos a otras actividades. S.S. El Dalai Lama habla de este y otros temas en muchas oportunidades en sus múltiples escritos y también en sus charlas y enseñanzas públicas y privadas, el profesa algunas cosas fundamentales como el hecho de que para seguir el camino de los ocho pasos y creer en las cuatro verdades nobles, las personas no necesitan dejar de lado sus creencias religiosas. S.S. El Dalai Lama nos invita permanentemente a amar a todos los seres vivos, los budistas debemos dedicar nuestras vidas al alivio de los males de la humanidad y a ayudar a que la humanidad se libere del sufrimiento, debemos respetar todas las formas de vida y dirigirnos a todas las personas de manera amable y respetuosa, finalmente, debemos ganarnos la vida de manera honrada, legal y pacífica. Hasta este punto deseo llegar para que tengamos algunas cosas en claro y todos los interesados, puedan poner en práctica estas pequeñas cosas que los harán sentirse mejor y plenos así como más despiertos, por otra parte los budistas practicantes podrán hacer una retrospección o una introspección para evaluarse a sí mismos.
La primera noble verdad dice en palabras sencillas que nosotros creamos nuestro propio dolor y sufrimiento por el modo en que pensamos y percibimos lo que sucede con nuestras vidas. La vida es sufrimiento. Todos sentimos sufrimiento físico: dolor, enfermedades, heridas, cansancio, vejez y la muerte, por otra parte todos padecemos sufrimiento psicológico: tristeza, depresión, desengaño, frustración y miedo. También experimentamos la contraparte de todo lo anterior, amor, comodidad, felicidad, salud, bienestar, dulzura, el detalle está en que no tenemos control alguno sobre estas y sabemos que inevitablemente vamos a morir algún día. Mientras tanto la segunda noble verdad nos habla del origen del sufrimiento donde se nos explican que los seres humanos estamos atados a cosas pasajeras y la ignorancia que crea estas ataduras causa sufrimiento. Las cosas efímeras incluyen los objetos que consumimos y coleccionamos además de las ideas y conceptos que alimentan nuestro ego.
Por otra parte, la tercera verdad nos dice que el sufrimiento puede acabarse si nos separamos y hacemos desaparecer el deseo. El nirvana hace desaparecer todas las formas de apego. Las personas podemos hacer desaparecer nuestro sufrimiento emocional eliminando nuestro apego a los deseos y a las ideas sobre nosotros mismos.
Finalmente, la cuarta noble verdad nos habla del camino para darle final sufrimiento, que sería el camino de los ocho pasos o camino óctuple. Este camino nos guía al camino del medio. En este recorrido hay que llevar a cabo acciones específicas que podemos resumir en una lista:
1.- Visión recta Sabiduría
2.- Intensión recta
3.- Habla recta
4.- Acción recta Vida ética
5.- Sustento correcto
6.- Esfuerzo correcto
7.- Pensamiento correcto Desarrollo mental
8.- Concentración correcta
Las personas tenemos miedos naturales a los cambios, por lo tanto luego de estar formados bajo una religión nos resulta difícil creer en una doctrina diferente.
Socialmente, hemos crecido contaminados por una sociedad que nos ha manejado como marionetas de un teatro ambulante. Nos han criado (sin ninguna mala intención de nuestros padres) con una especie de adición o dependencia, a los comentarios, criticas, halagos, felicitaciones, abrazos, regaños y otros que avivan nuestra ignorancia o alimentan nuestro ego, a través de ello estamos narcotizados y sentimos una constante necesidad de su uso y consumo.
Recordemos por un momento cuando regresábamos a casa de la escuela con un dibujo que eran un montón de rayas, nuestros padres decían ‘que bonito, te felicito, esta bello tu dibujo’ pero de repente había otro niño un poco más grande quizás siete u ocho años y entonces decía dentro de su sinceridad ‘¿Qué es eso? Que dibujo más feo’ y entonces rompíamos en llanto. Estábamos siendo desaprobados, se no estaba negando nuestra dosis narcótica para agrandar nuestro ego. Recordemos lo que mencioné en líneas anteriores. Ignorancia y Ego. Estos serian dos de los aspectos más importantes a trabajar día a día.
La ignorancia y el ego causan sufrimiento. Y lo que debemos tratar de superar en este sencillo reto de 21 días es el sufrimiento que nos ha generado la sociedad. El dolor social y la adicción a su dosis diaria de palabras ‘buenas o malas que nos importan y nos influyen’. Analicémoslo de la siguiente forma: El niño comenzó a llorar porque el otro niño le dijo que su dibujo era feo, obviamente el niño tiene unos estándares en su mente producto de la ignorancia y allí comienza el sufrimiento, por otro lado el niño mayor dentro de su ignorancia desconoce el uso del habla recta y por ello no logra hacer que el otro niño entienda que a medida que vaya creciendo comenzará a hacer mejores dibujos, más nítidos y con más significado, así mismo, él también es ignorante de la naturaleza de las cosas y desconoce el hecho de que todos pasamos por el proceso de rayar y luego pintar y/o dibujar cosas cada vez más claras y definidas a medida que afinamos nuestra motricidad. Pero el asunto es que desde que somos bebes la sociedad nos va intoxicando con sus definiciones, de lo bello y lo feo, lo bueno y lo malo y la aprobación y la desaprobación. Estocrea en nosotros una necesidad, no podemos vivir sin premios ni castigos estamos adictos a ellos, nos comunicamos con otras personas sólo a través del narcótico social.
Al decir que el dibujo es feo, el niño se siente desaprobado, rechazado, fracasado y frustrado. Eso ha afectado su ego y alimentado su ignorancia y por ende incrementado su sufrimiento. El niño no esta en capacidad de analizar y de definir ningún concepto pero va alimentando sus monstruos internos, sufriendo y causando estragos en su propia vida. Quizá ese niño iba a ser un Da Vinci, pero la aparición del comentario del otro niño puede inclusive causar estragos en su vida al frustrar sus intenciones. Esto no significa que no debemos ser ecuánimes. Todo lo contrario, debemos estar ceñidos al camino del medio, no irnos a ningún extremo, ser objetivos y realistas. Qué hacemos nosotros para dejar la adicción a la crítica, el chisme, el comentario y las malas palabras que afectan mi ego y agigantan mi ignorancia y la de otros. Cómo podemos librarnos de la necesidad de ser reconocidos, de que nos manifiesten aceptación, admiración, halagos, felicitaciones y condecoraciones, que nos hunden cada día más en la ambición la adicción por el deseo: de poder, de fama, de fortuna y de prestigio. La ambición por sentir que los otros nos valoran y nos respetan. Hay casos donde inclusive, la sociedad y la familia nos adicionan a todo lo contrario, a dolor, al sufrimiento, al sacrificio, al rol de victima y muchos otros. La clave para comenzar a librarnos de esta cadena de sufrimiento, es que tomemos las riendas de nuestras propias vidas, somos responsables de todo lo que nos sucede de ahora en adelante debemos dejar en un saco todo lo que sucedió en nuestras vidas cuando no éramos responsables de lo que sucedía, perdonar a todos los que intervinieron en ello y ahora tomamos las riendas y botamos ese saco en el olvido. Ahora somos responsables, ya sabemos que nos tiene adictos a un ciclo de sufrimiento que parecía interminable hasta hoy. Ya no necesitamos que nos reconozcan un trabajo bien hecho pues nosotros sabemos que tipo de trabajo hicimos, somos capaces de saber si seguimos las normas y los parámetros o no, y cuando cometemos un error podemos darnos cuenta de él y podemos hacer lo necesario para corregirlo. Ya no nos debe importar cuando alguien se nos acerca con una critica mal intencionada a destruirnos o para destruir a otros. Esa es su ignorancia, debemos advertirlo y tratar de guiarle al camino de lo correcto. Como practicantes del camino óctuple, sentimos compasión por todos los seres vivos y deseos de que se liberen del sufrimiento y lleguen al nirvana para finalmente llegar al Samsara. Deseamos felicidad y cosas buenas para todo el mundo y nos liberamos del narcótico social que nos mantenía encerrados en el ciclo social de sufrir.
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